Tres momentos de Henri Michaux

3 abril 2010 1 comentario

Hasta el borde de la adolescencia, él formaba una bola hermética y autosuficiente, un universo denso, personal y turbio, donde nadie entraba, ni padres, ni afectos, ni ningún objeto, ni su imagen, ni su existencia, a menos que no se sirvieran de esto contra él. En efecto, le detestaban, decían que nunca llegaría a ser hombre. Sin duda, estaba destinado a la santidad. Su estado era ya de los más raros. Se mantenía, como se suele decir, con nada, sin debilitarse jamás, existiendo en su más pequeña debilidad, pero encerrado, y sintiendo pasar en él grandes trenes de una materia misteriosa.

Plume

En el sueño me parece que nunca he aprendido lo que enseña la edad. No sé qué edad tengo. Ninguna referencia a este asunto. Y así me encuentro ordinariamente al despertar, sin edad.
En el sueño, simplemente soy. Vivo “actual” en una permanente actualidad. Apenas sí hay un “más tarde”, y justo lo preciso de “antes” para que pueda existir ese “ahora” en el cual vivo, al que asisto.
El hombre de noche en mí no ha aprendido y no sabe que
mi situación ha cambiado. Al despertarme por la mañana o en el curso de la noche el desfase es extraordinario entre el individuo que comúnmente soy de noche y el que llego a ser de día y que funciona, vive y experimenta con maneras y un estilo sensiblemente diferente.

Modos del dormido, modos del que despierta

No me den por muerto porque los diarios hayan anunciado que ya no estoy. Me haré más humilde de lo que soy ahora. ¡Qué remedio! Cuento contigo, lector, contigo que me leerás algún día, contigo, lectora. No me dejes solo entre los muertos como un soldado en el frente que no recibe cartas. Elígeme entre ellos, por mi gran ansiedad y mi gran devoción. Háblame entonces, te lo ruego, cuento con ello.

Ecuador


Henri Michaux

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En los laberintos del ajedrez gótico

19 marzo 2010 1 comentario

El ajedrez gótico – el cual proviene de una innovación patentada por quien fuera campeón mundial de ajedrez, el cubano Raúl Capablanca – se juega con todas las reglas del ajedrez, salvo por el hecho de que el tablero aumenta en dos columnas a fin de crear espacio para dos nuevas figuras: el canciller (que mueve como torre y caballo) y el arzobispo (como alfil y caballo). Ambas figuras complementarían combinatoriamente a la dama, la cual, como sabemos, mueve como alfil y torre y sigue siendo la pieza más fuerte incluso en esta modalidad de juego.
Después de haber estado jugando un tiempo contra un programa de ajedrez gótico, encuentro las siguientes ventajas:
– Se produce un juego más agresivo, táctico y con frecuencia sorprendente.
– Casi no hay teoría del ajedrez clásico que funcione en este nuevo ajedrez, o muy limitadamente.
– Las dos nuevas piezas enriquecen el campo de la estrategia a un grado inexplorado.
– Se puede experimentar bastante en el terreno de aperturas.
– Los finales suelen elevar la fantasía del ajedrez clásico a alturas paradójicas. Por ejemplo, aunque el arzobispo mueve como alfil y caballo, es capaz de vencer a un alfil y caballo que intentan defender a su rey.

Capablanca creía que el gótico sería el ajedrez del futuro y lo consideraba más apasionante que el clásico.
Las desventajas para mí – pero también pueden resultar ventajas, depende cómo se le vean – consistirían que se siente un exceso de pieza fuertes, la complejidad aumenta a niveles agotadores y se pierde la simetría del ajedrez clásico (la dama y el rey en el centro, con sus piezas menores a los lados, mientras que el tablero ya no es de 8 x 8, sino de 10 x 8). Pero vale la pena intentar algunas partidas góticas, siquiera para apreciar su extrañeza y complejidad tanto como su familiaridad con el ajedrez clásico.
Para descargar una versión del programa, aquí:

http://www.gothicchess.com/vortex.zip

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En una página perdida de K.

19 marzo 2010 Deja un comentario

Es perfectamente imaginable que la magnificiencia de la vida esté dispuesta, siempre en toda su plenitud, alrededor de cada uno, pero cubierta con un velo, en las profundidades, invisible, muy lejos. Sin embargo está ahí, no hostil, no a disgusto, no sorda, viene si uno la llama con la palabra correcta, por su nombre correcto. Es la esencia de la magia, que no crea, sino llama.

Franz Kafka, Diarios, 1921.

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Fin de año

28 diciembre 2009 1 comentario

Cada fin de año hay que ahuyentar a los fantasmas que han hecho su hogar entre secos nidos de pájaros y escondrijos de la casa. No siempre se van. Procedemos entonces a quemar las reliquias que encontremos bajo el piso, pero siempre con los ojos cerrados.

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¿Son las blancas o las negras quienes triunfan en el ajedrez?

12 noviembre 2009 8 comentarios

Keith Morant - Stratagem IHe de confesar que una razón primordial por la que juego al ajedrez se debe a la esperanza contradictoria de que algún día se aclare un enigma que no me abandona desde la niñez: ¿deben ganar las blancas o las negras? Es contradictoria porque si alguien o algo – ser humano o programa de computadora – pudiera responder a tal pregunta, ese acto implicaría el fin del ajedrez, el jaque mate último. Equivaldría a conocer la partida perfecta de ajedrez, aquélla donde las blancas aprovechan, al máximo total, su ventaja teórica de jugar en el primer movimiento y las negras hacen todo lo posible por minimizar esa ventaja en busca de la igualación o de revertir la situación para liberarse e imponerse: esa partida ideal en la que por fin sabríamos cómo terminaría el juego si ambos jugadores manipulan las figuras con una perfección matemática.

Por supuesto, ello acabaría con la emoción, el misterio y la incertidumbre del ajedrez. Pues los errores, no los peones, son el alma del ajedrez, al menos su alma humana y no abstracta. Por ello mismo, mientras una parte de mí ansía ver la solución al enigma, hay otra que rechaza ese día imaginario pues lo consideraría el final de una historia cuya pasión en parte consiste en la celebración del infinito potencial, en el riesgo de la concentración, en el cálculo sobre la niebla, que encierra una partida de ajedrez.

– Juégale acá>

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Los cantares de Ezra Pound

27 octubre 2009 1 comentario

En relación a todas las obras poéticas, cercanas a la perfección – por más que no exista semejante límite ni en la poesía ni en el arte – que nacieron en el transcurso del siglo anterior, es posible examinar si pertenecen a un género o una época, a una determinada corriente o si el autor prolonga, recupera o innova una tradición, pero sólo unas cuantas obras han sido en sí mismas géneros propios, corrientes inauguradas y cerradas por sus propios autores, tradiciones que nacieron y murieron en una sola existencia.
Diría que los Cantares de Ezra Pound serCantaresía una de estas obras, si no fuera porque aún dentro de las obras inclasificables se impone como una especie de elefante – o tigre – blanco, una excepcionalidad dentro lo excepcional, pues comporta un método poético desconocido para Occidente y tendrá que pasar un tiempo indefinido para que lo comprendamos del todo. Aún ahora no sabemos cuál es el horizonte final hacia el que convergen los Cantares, a pesar de que Pound afirmó que sólo al escribir el último de ellos, comprenderíamos su epopeya que busca abarcar a toda la raza humana, incorporando tradiciones poéticas que habitan  en los márgenes de Occidente. En palabras de Pound: uncir en una sola obra todos los siglos de poesía que Dante dejó afuera de su Commedia.

– Andale por ahí>

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Y el cuervo dijo

8 octubre 2009 1 comentario
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